Jueves. Salías del cole. El quiosco.
Una peseta con cincuenta en el bolsillo. Ibas al quiosco de tu barrio. Pedías el Trueno y el hombre te lo daba sin preguntar. Ya te conocía. 350.000 ejemplares cada semana. Ningún tebeo ha vuelto a vender así.
Un día tu madre los tiró. Sin avisar. Sin preguntar. «Eso ya no lo lees, hijo.» Han pasado 50 años. En todocolección piden 5, 8, 12 euros por número suelto. La colección completa en papel ya no existe.









